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¿TE ADAPTAS?

“…Todo lo que tu llamas vida a tu alrededor, lo han compuesto personas… y tú puedes cambiarlo”. Steve Jobs

¿TE ADAPTAS?

Somos adultos, llevamos toda la vida forjándonos, haciendo posible lo mucho o lo poco que somos y tenemos. Desde nuestra llegada al mundo hemos ido aprendiendo; vimos y vivimos como eran las cosas en casa, en la familia, en la calle, el colegio,… Según nosotros crecíamos nuestro mundo también lo hizo y se ha ido transformando con cada una de nuestras decisiones.


¿Recuerdas la última vez que tuviste tortícolis? La rigidez del cuello es muy molesta, entre otras cosas porque no nos permite ver el entorno con amplitud. El cuello es la parte más flexible de nuestro cuerpo, y nos permite tener una panorámica muy amplia con muy poco esfuerzo, y sin embargo, cuando no podemos moverlo, con su agarrotamiento para acciones que normalmente hacemos con facilidad, necesitamos mover todo el cuerpo; lo mismo le ocurre a nuestra mente.


Cuanto más flexibles somos más capacidad para lograr el éxito. O como dice Daniel Goleman en La práctica de la inteligencia emocional:


“En un mundo tan cambiante encontramos que la flexibilidad, la posibilidad de adaptarse al cambio, es más importante que la experiencia.”


Parto de la premisa de que nuestras decisiones son las correctas para nosotros en el momento que las tomamos, y aun así no son las únicas correctas que existen. A cada momento nos encontramos con una decisión: voy por la derecha o por la izquierda, en coche o andando, me voy de vacaciones o ahorro, dejo que esa persona crea que no soy capaz o demuestro que si lo soy, me enfado por lo que dice mi interlocutor o simplemente escucho sus opiniones, coincidan o no con las mías.


Pongamos el ejemplo del muchacho que siempre queda de último en deportes, que sus compañeros prefieren que no esté en su equipo. Puede decidir que tienen razón, es torpe, carece de habilidades, y crear su zona de confort en la creencia de que no será apreciado en los grupos de amigos por sus características. Sin embargo, en el mismo caso, otro niño puede que utilice el sentido del humor y termine desarrollando un gran carisma social. Quizá un tercer niño en la misma situación decida que lo suyo es la literatura, o las ciencias y termine por ser un erudito en su especialidad, apreciado por su gran inteligencia por aquellos que le rodean y los que le leen.


Nosotros somos lo que decidimos, los pensamientos que adoptamos, las creencias, y los que las creamos; en todo caso el estar dispuestos al cambio, el permitirnos tomar nuevas decisiones respecto aquello que no nos favorece, que nos limita o nos hace daño, es una opción siempre disponible para todos. Aprendemos a comportarnos de una manera concreta y eso puede que nos haya dado una opción, un beneficio en un momento determinado, pero nada se para, nada que esté vivo puede quedarse congelado en un momento-espacio por siempre, y hacer que ese momento pasado esté siempre presente puede ser un freno cuyo precio no estamos dispuestos a pagar en el presente.


Es importante darnos cuenta que todas las decisiones que hemos tomado son importantes, aunque ya no pensemos de la misma forma, aunque estemos dispuestos a soltar esa situación o creencia. Toda decisión es importante porque en un momento determinado, o por un tiempo concreto me ha ayudado a sobrevivir. Si está en nuestra historia personal es algo que necesitamos para evolucionar, son pasos hacia un objetivo, o simplemente pasos hacia el reto de vivir.


La flexibilidad me permite tomar decisiones que me posibilitan una mayor adaptación al éxito en mis propósitos. Dice Michael de Montaigne en su libro Ensayos:


“Las almas más hermosas son aquellas que están provistas de mayor variedad y flexibilidad.”

 

Gloria Allegue.

Terapeuta

info@mesanaterapias.es

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