Blog

¿QUÉ ES LO QUE MÁS ME MOLESTA DE TI?

¿Cuánto me influye lo que percivo de los demás y por qué?

¿QUÉ ES LO QUE MÁS ME MOLESTA DE TI?

Si nos prestamos atención, nos podemos sorprender de lo frecuentemente que estamos pendientes de lo que hacen los demás y de lo que dependemos de ello, de lo que percibimos en los demás, de lo que nosotros esperamos de otros y lo que esto nos afecta. La dificultad, en la mayoría de los casos, radica en conseguir sentirnos a nosotros mismos y relacionarnos con el entorno sin que este influya hasta hacernos sentir mal. Recuerdo por ejemplo cuando Enrique se moría de rabia al no ver a Vanesa prestando más atención a su casa, le volvía loco la displicencia y el abandono que ella regalaba a las cosas de la vida cotidiana en el hogar: ¿Para qué limpiar el polvo, si se vuelve a ensuciar en unos días? -Me contaba él en pleno estado de ansiedad, al no comprender tal planteamiento por parte de su pareja- ¿No es increíble?
Por mi parte, pienso igual que él, pero ¿acaso eso no es en sí una creencia, una forma de dar valor a una serie de criterios heredados?


Entonces le pregunté: Y ¿a Vanesa le importa que tú limpies el polvo?
Sus ojos se abrieron mucho, su cara de sorpresa aumento casi hasta la desmesura. No –respondió Enrique -, ¡ya sería la monda!
Entonces la casa la limpías tu ¿verdad?
Sus cejas se juntaron inclinándose hacia abajo en el centro, el fruncimiento de los labios no dejo duda alguna de su enfado. ¡Qué remedio! –dijo entre dientes -.
No pude evitar una leve sonrisa y con tono inquisitivo lancé mi última pregunta sobre el tema: ¿Entonces lo que realmente pasa es que a ti lo que no te gusta es que tú tengas que limpiar el polvo?
Si, eso también. – me respondió él -. Su rostro fue cambiando de tono, se iba poniendo colorado, recuerdo que pensé: como no pare va a estallar de rabia. Pero de repente una luz pícara cruzó su mirada y me espetó: La que me gusta es Vanesa.


Cosas como esta, que son tan comunes pueden llevar a serios conflictos de entendimiento. Cuando en realidad el otro nos está mostrando algo que sólo nos pertenece a nosotros mismos. Pero ¿qué ocurre cuando señalamos al otro con el dedo? Por una parte nos sentimos mejores, nos da una posición de superioridad, pues la “culpa” es del otro (al menos supuestamente), lo que a su vez nos permite entrar en el desprecio, el enfado o cualquier emoción negativa que nos permita mantenernos en ese argumento. ¿Cómo la elegimos esta emoción? por educación, cultura, o que simplemente esté bien vista o valorada en nuestra familia o entorno (inconscientemente buscamos aceptación en otros). ¿Y de qué nos sirve? Para evadir nuestra responsabilidad.


Una de las cosas que vemos gracias al Análisis Transaccional (Eric Berne) es cómo entramos en los juegos de manipulación a la hora de expresarnos, de comunicarnos. Es al colocarnos en el momento presente, cuando conseguimos soltar los reproches, la larga lista del pasado, y nos centramos en el problema real que está surgiendo en este mismo momento, cuando realmente somos capaces de solventar con éxito las dificultades que nos apremian. Cuando nos posicionamos, como adultos, individuos capaces por sí mismos, aquí y ahora, entonces sí podemos cambiar la situación, nos comunicamos con el otro de la misma forma como nosotros estamos en ese momento, al presente del individuo y eso es lo hace cambiar también a él/ella. Ahí es cuando tomamos responsabilidad sobre una realidad, estamos aceptando y no luchando contra ella, no tiene porque gustarnos. Como diría un amigo mexicano: “Así pasa cuando sucede”. Pero además hay algo que merece la pena poner en práctica y comprender su veracidad:

       “Cuando aceptamos a otra persona tal y como es, ella cambia la actitud hacia nosotros”.
                                                                   Brigitte Champetier de Rives.

Hay un libro muy fácil de leer y que en pocas páginas describe muy bien los juegos de manipulación y como darnos cuenta de los rolles que tomamos con más asiduidad, es increíble ver como cuando nos damos cuenta podemos dejar determinados comportamientos con los que nos hacemos daño a nosotros mismos. Este libro es “El triangulo de Karpman” de Gill Edwards. Si quieres mejorar como persona y conocerte un poco mejor, si quieres mejorar tu relación con los demás y contigo mismo te o recomiendo. Para favorecer cualquier cosa es útil empezar por progresar nosotros mismos.

"Vivir de acuerdo con nuestro yo, en una constante autoreferencia, significa que nuestro punto interno de referencia es nuestro propio espíritu, y no los obgetos de nuestra experiencia. Lo contrario de la autoreferencia, es la referencia al obgeto. Cuando vivimos según la referencia al obgeto, estamos siempre influidos por las cosas que están fuera de nuestro yo; entre ellas están las situaciones en las que nos involucramos, nuestras circunstancias, las personas y las cosas que nos rodean. Cuando vivimos según la referencia al obgeto, buscamos constantemente la aprovación de los demás. Nuestros pensamientos y comportamientos esperan constantemente una respuesta. Nuestra vida por tanto, se basa en el temor."

                                                                                                                              Deepak Chopra. 

 

¡Acércate a conocernos!
Contacto
Esta web emplea cookies. Si continúas navegando entendemos que aceptas nuestra Política de cookies.