Blog

Olores

¿Por qué elegir Aromaterapia?

Olores

En mi caso os prometo que no fue calculado, fue más bien un impacto. Un día, saliendo de una meditación con unos amigos, alguien tenía varios preparados de aromaterapia y estaban jugando, probando, experimentando; lógicamente yo también quise oler alguno y mi amigo eligió uno, y me puso una gota en el dorso de la mano derecha. Esa sí que fue una experiencia grandiosa. Con la mente relajada, después de la meditación pude experimentar las reacciones de mi cuerpo y de mi mente. El perfume tenía un alto porcentaje de incienso, y podía ver como distinguía entre el barullo externo de los compañeros y yo, había una clara diferencia entre mis pensamientos y las voces en aumento de las conversaciones. Mientras mantenía la mente clara, consciente de lo que ocurría a mi alrededor, sin embargo no sentía la necesidad de intervenir, de parlotear como hubiese sido habitual. Me sentía bien allí, con ellos y conmigo, pero de una forma totalmente nueva para mí. ¿Esa libertad me la daban los aceites o me mostraban un lugar que ya existía en mi interior? Obviamente la respuesta es la segunda; gracias a aquella sinergia que mi amigo puso en mi mano, que había olido profunda y tranquilamente varias veces, me allanaron el camino a un espacio de libertad que había dentro de mí, un lugar que pocas veces había transitado tan conscientemente. Para alguien tan mental como yo enseguida empezaron a surgir las preguntas y la curiosidad hizo el resto, ya no pude parar…


Lo cierto es que como la gran mayoría, ya había experimentado como un olor podía trasladarme a cualquier lugar olvidado de la infancia o la adolescencia, de forma muy vívida, incluso con algunos olores podía escuchar las voces, ver colores, sabía que algo tienen los aromas que conectan muchas cosas en nuestro cerebro, ¿Por qué un olor te puede hacer sentir tan bien? ¿Por qué conectan los aromas con los recuerdos, las emociones, estados de ánimo, o estados físicos?


Excepto un 2-5% de la población, todos podemos deleitarnos con el olor de nuestra familia, del café/te por las mañanas, el pan recién hecho,… las flores, un libro nuevo, el césped recién cortado, … y no siempre nos damos cuenta de la importancia de este don que es el olfato. El ser humano recuerda el 35% de lo que huele frente a un 5% de lo que ve. Así que por más que el mundo actual esté repleto de estímulos visuales, la olfación queda grabada en nuestra memoria consciente o inconsciente 6 veces más, y teniendo en cuenta que la mayor parte de nuestras reacciones no son meditadas, la influencia del olfato en nuestras vidas es mucho mayor de lo que podemos imaginarnos. Además estos olores que tenemos registrados en nuestro sistema límbico han sido grabados junto a las emociones que vivíamos cuando descubrimos cada uno de esos olores, y podemos llegar a tener registrados en nuestra memoria según aseguraban antiguamente hasta diez mil olores distintos; estudios recientes aseguran que podemos guardar un billón de olores, claro que esto variará dependiendo de la persona en concreto, no todos tenemos las mismas capacidades olfativas.


Tal y como explica Elizabeth Anne Jones en su libro “Aromaterapia, despertando a las fragancias curativas”, lo que hace que un aroma quede grabado en nuestra memoria con una emoción y un recuerdo concreto es como procesamos los olores en el cerebro. El proceso del olfato comienza cuando las moléculas del aroma se liberan en la nariz y luego viajan hacia arriba, a la parte posterior de la cavidad nasal, donde hay una pequeña porción de membrana mucosa llamada epitelio. Los 50 millones de células receptoras de esta membrana (25 en cada orificio nasal) tiene a su vez millones de cilios del otro lado que envían la información neuronal del aroma a través del os nervios hasta el bulbo olfatorio, donde la información molecular se traduce en una imagen olfativa. Cuarenta células nerviosas necesitan ser estimuladas antes de que pueda ser percibida una sensación. Esta es la única parte del cuerpo donde los nervios del cerebro se conectan directamente con el mundo exterior, accediendo a una traducción directa. Los millones de nervios que llegan al bulbo olfatorio se unen en dos nervios olfativos principales. Por otro lado, las neuronas olfativas viajan a través de la barrera hematoencefálica en el cerebro límbico, la parte evolutiva de los mamíferos, a veces llamada cerebro olfatorio. Primero los nervios olfativos llegan a un pequeño lóbulo nuclear subcortical en forma de almendra, la amígdala, que regula la respuesta emocional y presenta la información y presenta la información emocional con el aroma. Inmediatamente la amígdala decide si la información entrante es peligrosa o inocua. Tiene que ver con la información sensorial de todos los sentidos juntos en una asociación emocional. (Por ejemplo, un acto placentero como pasear bajo el sol, siendo un niño y sintiéndote protegido con uno de tus padres, en un estado de alegría, hueles por primera vez el jazmín. Tu recuerdo asociado al jazmín será de alegría y seguridad). Después de llegar a la amígdala la información neuronal se desplaza al hipocampo, que se parece a un caballito de mar. El hipocampo está implicado en la formación y el almacenamiento de la memoria a corto plazo (desde los tres años previos). El olor, la memoria y las emociones, se unen a un nuevo olor y se pueden vivir inmediatamente, de forma vívida. Esto lo podemos experimentar aunque tengamos poco olfato (hiposmia) o estemos durmiendo. Al parecer un aceite esencial puede afectar el sistema límbico incluso cuando la fragancia no es registrada por el neocórtex o cuando la persona no es consciente de ello. Después de alcanzar el hipocampo, la información neuronal sigue viajando hacia el hipotálamo. El hipotálamo regula el sistema endocrino por medio de mensajes a la glándula maestra, la pituitaria. También vigoriza el sistema nervioso autónomo y almacena memoria a largo plazo. Es decir regula el metabolismo, el apetito sexual, la respuesta al estrés, la respiración, el crecimiento, el uso de la energía y es el disparador de neurotransmisores tales como la serotonina y la noradrenalina. La química de las hormonas puede ser profundamente afectada por el aroma de los aceites esenciales. Después de alcanzar el hipotálamo la información neuronal se dirige al tálamo, que es una estación de relevo para que el olor sea catapultado a través de la circunvolución del cíngulo al neocórtex. Cuando alcanza el neocórtex en el lóbulo temporal, nos hacemos conscientes del olor y podemos identificarlo por su nombre. El olfato no solo es inmediato, sino que además hace un recorrido por partes de nuestro cerebro fundamentales para nuestro funcionamiento.


Lo cierto es que personalmente no solo me he comprometido con la aromaterapia profesionalmente, como terapeuta; además el amigo que me puso aquella gota en el dorso de la mano derecha, hoy es mi marido, pero esto último quizá no tenga que ver con los aromas, o al menos no en su totalidad.

 

                                                                                        Gloria Allegue.

 

¡Acércate a conocernos!
Contacto
Esta web emplea cookies. Si continúas navegando entendemos que aceptas nuestra Política de cookies.