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Meditar por primera vez

Al no ser que la meditación te traiga más risa, más alegría, más espontaneidad, evítala. Si no ocurre así, entonces no es para ti. Osho

Meditar por primera vez

Hay muchos motivos que nos pueden llevar a la decisión de descubrir la meditación y qué tiene de especial que lo recomiendan para tantas cosas.

Quizá hayas leído alguna referencia o alguno de los muchos estudios realizados, en los que se habla de beneficios físicos o psicológicos, o quizá sean inquietudes más espirituales. Lo cierto es que la meditación nos facilita la vida y como la mayor parte la las actividades prosaicas, requiere con frecuencia de voluntad, determinación y ganas de hacerlo.

Las ideas preconcebidas de cómo de debe ser, sentir o hacer, junto con las exigencias del tengo, no siempre son los mejores aliados a la hora de emprender esta nueva actividad. Puede que nos resulte mucho más útil dar valor a lo que nos incentivó a iniciar la práctica de la meditación. Si el impulso es bueno, si no nos fallan las ganas, a través de la meditación podremos descubrir algunas cosas muy importantes, cosas que difícilmente las descubriremos de otra forma, ni con los experimentos científicos, ni las experiencias ajenas, ni con las teorías milenarias o las de este recién estrenado milenio. Me refiero a esas cosas a las que sólo tú te puedes responder.

El tomar distancia de los acontecimientos, de las palabras y de quienes y cómo las dicen; aquietar la mente para no ser reactivos a los impulsos a los que con asiduidad estamos sometidos, nos permite tener pensamientos más prácticos, más lúcidos. Lo que no necesita de más explicación para comprender que el nivel de estrés y ansiedad se mantendrán en equilibrio, que repercutirá también con una predisposición a la felicidad, la creatividad, será más fácil la concentración y lógicamente tendrá su repercusión en el bienestar, la salud, o en lograr los objetivos que te propongas.

Si necesitas avalar la eficacia de la meditación puede resultarte de interés un estudio de 2011 en el Massachusetts General Hospital en el que descubrieron que la meditación genera más materia gris en áreas clave, como las que controlan la autoconciencia y la regulación emocional. http://www.massgeneral.org/about/pressrelease.aspx?id=1329.

En palabras sencillas, lo que conseguimos a través de la meditación es estar presentes en nuestras vidas, aquí y ahora.

Hay algunas cosas que nos pueden facilitar la tarea a la hora de meditar, como abrirnos sin juicios a la experiencia, la sinceridad y la aceptación. Exactamente igual que si nos disponemos a comenzar con cualquier cosa, hablar un nuevo idioma, un baile, un deporte… y lo hacemos por el placer de comunicarnos en ese nuevo idioma, o por el gusto de moverte al son de la música, o la satisfacción de ejercitar tu cuerpo en una disciplina. La expectativa es simplemente hacerlo, sabiendo que para poder ver sus resultados tendrás que tener un poco de constancia.

Es posible que hayas escuchado alguna vez: “Lo más importante es acordarse de lo más importante”. Esta puede ser una gran ayuda a la hora de meditar, lo más importante a la hora de empezar es tu motivación para hacerlo.

Ejemplo de ejercicio de meditación para principiantes:
Descubrir lo que ocurre cuando estamos presentes y aceptamos el momento exacto en el que vivimos va a ser algo que descubriremos suavemente, a lo que no ayudan las prisas, la necesidad o las exigencias. Por lo que si ya has decidido hacerlo procura sentirte a gusto, en la postura, en la intensidad de la luz, en el entorno. Al principio puede que te resulte más fácil en un lugar alejado del ruido y con una luz suave, puedes sentarte en una silla o en el suelo, te recomiendo una postura en la que puedas tener la espalda recta, que el peso de tu cuerpo repose sobre tus caderas, te ayudará a poder tomar conciencia de ti mismo, no necesitas más respaldo que el hecho de tomar responsabilidad sobre ti (a no ser que una dificultad física no te lo permita). De pies a cabeza observa tu cuerpo, solo observa, tus músculos están relajados, mantienen tu postura sin esfuerzo, y tu mente se siente igualmente en relax, puedes observar tus pensamientos sin interferir en ellos, libremente van haciéndose más lentos y puedes centrarte en la respiración, como tu cuerpo se va moviendo en cada inspiración y en cada espiración. Acepta cada sonido que llegue a ti sin objeción, la sensación térmica, la luz o la falta de ella y sigue observando tu respiración durante unos minutos… tus pensamientos se van ralentizando y tu respiración se va haciendo cada vez más profunda, con cada inspiración sientes como el vientre se va hinchando debajo de tu ombligo. Cuenta hasta cuatro y expulsas el aire contando hasta cuatro, mantén el ritmo, … cuentas lentamente hasta cuatro mientras inspiras… cuentas despacio hasta cuatro en cada espiración.

Tras los minutos de meditación que hayas decidido abre los ojos sin prisa, mueve las manos y los pies como despertando, muévete lentamente, permítete un ritmo cómodo sin sobresaltos o brusquedades, que tu cerebro vaya integrando estos estados.

Cuando estamos presentes simplemente reconocemos lo que está surgiendo: pensamientos, sentimientos, sonidos,… dejando que la vida se desenvuelva así, tal y como es. Al no haber esfuerzo tampoco hay separación, por lo tanto tampoco hay identificación, simplemente es y ya estamos meditando, dejamos de hacer, dejamos de reaccionar por impulso.


Gloria Allegue.

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