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EL ACEITE ESENCIAL DE "Thuja occidentalis"

Más allá de la química

EL ACEITE ESENCIAL DE

Muchas veces he leído, y dado yo mismo, la definición de un aceite esencial como “La esencia viva de la planta”.
Hay muchos tipos de plantas, y entre ellas están las llamadas plantas medicinales o plantas curativas; esas maravillas de la naturaleza que nos brindan el poder ser usadas para sanar algún tipo de patología física o emocional que nos aqueje.
En muchas logias, asociaciones y sociedades de conocimiento esotérico se dice que “Cada una de estas plantas es el cuerpo físico de una criatura elemental de la naturaleza, y si se quiere obtener éxito en la curación de las enfermedades utilizando plantas curativas hay que bendecirlas y ordenarle al elemental vegetal sanar al enfermo, ya que no son las plantas las que curan, sino los elementales vegetales o principios ocultos en cada hierba, raíz y árbol.”
Cada vegetal tiene su elemental y por lo tanto, hay que rogarle al intercesor elemental practique el rito de cada planta. Él es nuestro mismo instructor de la naturaleza y posee la suprema sabiduría en magia elemental de la naturaleza. Con su ayuda esos elementales vegetales quedarán ligados con cordones astrales a los órganos enfermos del paciente y estos enfermos sanarán.
El elemental tiene inteligencia, diferente de la nuestra, pero consciente de que se encuentra en un peldaño evolutivo anterior al nuestro y por lo tanto, para ayudarnos.
Propiciar a un Elemental significa poner su energía y voluntad a nuestro servicio, algo que sólo se puede conseguir con respeto y conocimiento por nuestra parte. Así a la química de los principios activos de la planta sumamos la energía de su esencia espiritual. Para actuar desde éste nivel es necesario comprender que toda enfermedad, más allá de sus síntomas, es un desorden energético de nuestro propio sistema. Nosotros somos enormemente complejos, más allá del cuerpo físico tenemos otros cuerpos, canales y estructuras energéticas implicadas en el proceso de enfermar y sanar, en el proceso de existir. Si usamos una planta rogándole a su Elemental que actúe también en el proceso curativo, la estructura física y sensible de la misma, su energía interactuará con la nuestra trabajando en el proceso de sanación desde una acción más holística y más dirigida a los factores causales que a los meramente sintomáticos.
¿Y todo esto?...para hablar de la TUYA, del aceite esencial de Tuya.
Crece naturalmente en bosque húmedos, y es particularmente abundante en pantanos. Se dice que su madera es blanda y fácil de trabajar, pero muy resistente a la putrefacción.
Para los romanos era el árbol de la vida. De hecho se cuenta que si se coloca una ramita en un vaso de agua este permanece en el mismo estado hasta seis meses; ni se evapora el agua ni se enturbia. En ciertos países islámicos la gente corta ramas de tuya y las echa a pozos y cisternas; estas ramas flotan y mantienen viva el agua, evitando su putrefacción.
Quercitrina, piniciprina, tuyona y derivados de la podofilotoxina son componentes presentes en su composición.
Astringente, emenagogo, antihelmíntico, expectorante, balsámico, sudorífico, vulnerario, antisético, antihemorroidal, diurético, antiverrugas y abortivo, son algunas propiedades que la adornan.
La tuyona es un neurotóxico muy potente y por ello se recomienda evitar su uso interno, pudiendo desarrollar crisis epileptiformes y tetaniformes, trastornos psíquicos y sensoriales e hipotensión.
Es muy utilizada, en homeopatía, en trastornos crónicos que siguen a enfermedades infecciosas. También es interesante su propiedad calmante en procesos dolorosos osteoarticulares de tipo reumático.
El aceite esencial y la tintura de tuya están considerados como el mejor remedio para quitar las verrugas comunes, así como también las producidas por el virus del papiloma humano, debido a las propiedades antivirales de los derivados de la podofilotoxina.
Hay varias teorías sobre el origen de su nombre. Para unos deriva del griego “Thuo”, “al sacrificio”, ya que su madera era quemada como sacrificio a los dioses. Sus hojas, madera, savia y aceites han sido usados en China, Ayurveda, y nativos canadienses y americanos. En concreto los Ojibwa (creadores de los atrapasueños) reverenciaban este árbol como sagrado y lo consideraban un regalo de la naturaleza.
Una forma de “acceder” o entrar a ciertos niveles de espiritualidad y meditación sería:
- 4 gotas de tuya, 4 gotas de incienso, 3 gotas de sándalo, 2 gotas de salvia.
La tuya es un aceite limpiador de muchas “suciedades” físicas o emocionales que nos invaden, y que muchas veces se cronifican, porque no somos capaces de salir de ese proceso, de ese patrón emocional tóxico, que nos envuelve como el agua de los pantanos, pero que no somos capaces de ver para dejar atrás. El elemental de la tuya nos ayuda a elevar nuestro nivel de consciencia para reconocer esos patrones, ver su funcionamiento, y, en consecuencia, poder trascenderlos. Durante el tiempo que el elemental nos ayuda, depende de nosotros aceptar esa ayuda y usar esa capacidad para crecer y evolucionar, sino la ayuda desaparece, y nos quedamos con un maravilloso conjunto de sustancias químicas de la tuya, pero que son mucho menos que la TUYA.
Trabajar con el aceite esencial de TUYA hace necesario disponer de esa consciencia del significado de los elementales y del conocimiento profesional de los aceites esenciales…de lo que representa “la esencia viva de la planta”.

 


                                                                             JUAN CARLOS RODRÍGUEZ LISTA

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