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CONSTELACIONES

Adentrandonos en un camino hacia el amor

CONSTELACIONES

Las constelaciones familiares son una forma o método de salir del pasado, de evolucionar, y para ello no necesitamos ni tener razón, ni saber cómo. Lo que necesitamos es dar la oportunidad de que ocurra, en sincronicidad con las leyes naturales y lo que Bert Hellinguer llamó “Algo más grande” para poder desvincularlo de Dios, Universo,…o cualquiera otra deidad o religión. Todo está en nosotros y nosotros estamos en el momento presente. Como adultos somos responsables de nuestras decisiones. Y ante la adversidad o el conflicto, es como tenemos la oportunidad de cambiar esa decisión anterior, la que nos llevó al equívoco. Claro que la mayoría de nuestras decisiones están basadas en estímulos inconscientes.


“Las fuerzas que dirigen la vida humana y la animal, nos orientan irremediablemente hacia el amor, gracias al respeto, la inclusión y el equilibrio”.
Brigitte Champetier de Ribes.

 

En Constelaciones hay tres referencias de base que siempre van a estar presentes.


- Análisis transaccional - Eric Berne y los estados del Yo.
En la infancia, el ser humano recibe el legado que le dejaron los ancestros a través de los mandatos inconscientes de sus padres, a la vez que vive sus propias experiencias, traumas y conflictos. Esa infancia será el único camino posible de crecimiento del individuo una vez adulto. De pequeña, la persona toma una serie de decisiones y creencias inconscientes o semiconscientes sobre lo que será el resto de su vida, con base a la fidelidad del “yo, como tu” o la compensación del “yo por ti”, movida por el amor arcaico incondicional de su sistema familiar.


- Sistémica - Si tomamos como referencia cualquier punto en este universo, planeta o cuerpo humano veremos que pertenece a un sistema mayor, de iguales o similares.
Nosotros, las personas, estamos vinculados directamente con nuestro sistema familiar, nuestros padres, que nos engendraron y los que los engendraron a ellos, y así sucesivamente, la cultura, la educación, los condicionamientos por geografía, genética, etc. El niño va a aprender a desenvolverse gracias a todo ello, y formará parte de su patrón, desde la memoria flilogenética y la memoria ontogenética: o sea desde la memoria heredada en su ADN y los campos mórficos y morfogenéticos (Rupert Sheldrake), y la memoria que él va a crear con su propia experiencia, que a su vez, de adulto, heredarán sus descendientes. Somos parte de un todo y primero del sistema en el nacemos; con frecuencia podemos ver como ese primer patrón se repite en otros sistemas de pertenencia como el trabajo, profesión, amigos, aficiones, pareja (normalmente la pareja nos muestra lo que no estamos dispuestos a ver en nuestro propio sistema y ellos si lo ven).


- Órdenes del amor - El asentimiento a lo que hay es únicamente una decisión personal.
Las fuerzas del amor están presentes en todos los sistemas vivos. Son el armazón de la vida. Y sabemos que están ahí porque se manifiestan a través de nosotros, nuestras circunstancias son sus efectos, que inconscientemente dirigen nuestras vidas y nuestras decisiones. Son fuerzas al servicio de la vida. Por eso cuando se trasgreden, se manifiestan los problemas, y volvemos a la armonía gracias a los movimientos de compensación, lo que en constelaciones llamamos movimientos del espíritu, que también podría ser llamado el movimiento del Qi, del Prana o el impulso vital, que es lo que nos impulsa hacia el futuro, ya que la vida siempre va hacia adelante. Una de las cosas que se ven en Constelaciones es que, cuando el representante entra en “sintonía con la vida”, siempre avanza hacia adelante.


Las fuerzas del amor nos llevan a asentir a todo tal y como es, y a todos tal y como son. Asentir es agradecer y respetar a cada uno y cada cosa por existir, tal y como ha sido pensada y creada dentro del Destino Colectivo, por y hacia algo más grande. Asentir es dejarse dirigir por las otras fuerzas del amor.
En cuanto rechazamos algo la sintonía se retira, y podemos ver los síntomas de ello en nuestras vidas, con la aparición de conflictos internos; las creencias destructivas y las emociones reprimidas provocan accidentes, imprevistos e incomodidades que serán el reflejo exacto y casi inmediato de esos conflictos, emociones secundarias o negativas, creencias limitantes, dificultades, fracasos, enfermedades...


Estar en sintonía con la vida crea paz y armonía interna, vivimos con creatividad y levedad, nuestra capacidad de adaptación se multiplica, el drama desaparece de nuestras vidas, vivimos todas la emociones primarias, las cuales, a su vez, nos llevan a una acción eficaz y certera. Somos uno con todo, y cualquier tensión se vive como la oportunidad de soltar algo pasado. El fluir con la vida nos impulsa automáticamente a estar en agradecimiento y, simultáneamente, nuestro alrededor se vuelve exitoso y abundante.


A través de las Constelaciones Familiares, y las Constelaciones Cuánticas podemos solucionar muchos de nuestros problemas. Usarlas como terapia de apoyo en procesos difíciles, y también como parte de nuestro crecimiento personal, hacen de ellas una gran herramienta, especialmente cuando lo que buscamos es una filosofía que nos impulsa a crecer como seres humanos.


Si quieres saber más de Constelaciones te recomiendo leer “Las fuerzas del amor” de Brigitte Champetier de Rives, del cual me he servido para sacar algunos fragmentos para esta introducción.

 

 

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